Hace poco hemos estado hablando por aquí de respeto y educación en el mundo de la Kizomba… Y nosotros nos preguntamos: ¿Qué pasaría si el próximo día que salieras a bailar se te acercara alguien, te mirara a los ojos, te diera dos besos y sonriéndote te dijera: «Hola, me llamo xxx y me gustaría bailar contigo». Durante el baile, te sonriera de vez en cuando y al acabar te diera las gracias diciéndote «me ha encantado bailar contigo» y se despidiera con otros dos besos?
Y es que no será la primera vez que nos quedamos flipando al ver a un chico ir hacia una chica y, sin siquiera mirarle a los ojos, agarrarle (íbamos a poner “coger” pero lo que hace es algo más agresivo) y llevarle a la pista. Gente que deja de bailar con otra y ni siquiera se mira a los ojos, ni se dice un «gracias». Gente que al estar bailando más pendiente de la siguiente persona con la que quiere bailar, se despide rápido y se va corriendo (literalmente) hacia la otra persona.
Y es que no deberíamos de olvidar que estamos BAILANDO y esto es un acto social que, en el caso de la Kizomba, afecta a dos personas. Al bailar con otra persona deberíamos ser educados con ella. El saludar, el decir «Hola ¿cómo estás? Me llamo tal», el pedir por favor, el mirar a los ojos, el sonreír, son cosas que no cuestan nada, pero cambian completamente la experiencia que tiene nuestra pareja al bailar con nosotros.
Y es que muchas veces, se valora más la actitud que la técnica y el dominio del baile: si bailas con alguien que maneja muy bien los pasos, la técnica, el equilibrio, marca genial o sigue todas las marcas que le haces, pero al final, lleva todo el rato una cara de serio/a… esto nos transmite una sensación un poco incómoda.
– A los chicos, porque nos da la sensación de que la chica no está disfrutando con nosotros y eso nos puede hacer perder confianza, frustrarnos, venirnos abajo y al final, dejar de disfrutar.
– A las chicas, porque nos da la sensación de que no estamos haciendo lo que quiere el chico, que estamos marcando las cosas mal y, por tanto, el chico no está disfrutando de ese baile.
Mirar a nuestra pareja durante el baile de vez en cuando y sonreírle y tener un momento de complicidad o de estar compartiendo y disfrutando de este momento, puede hacerle sentir que nos está gustando, que nos encanta la conexión, que estamos marcando bien o dejándonos marcar. Al fin y al cabo sentimos que la otra persona está disfrutando bailando Kizomba con nosotros.
Ojo que esto que decimos de mirar a nuestra pareja nos referimos a momentos puntuales que no duran más de uno o dos segundos. A nadie le gusta que la otra persona esté fijamente mirándole.
Recordemos que estamos bailando de forma social (ni deportiva ni de competición) y la finalidad de este baile es, pasárnoslo bien tanto nosotros, como la pareja con la que estamos bailando.
En este punto los profesores de Kizomba, tienen una responsabilidad con sus alumnos de “enseñarles” este tipo de cosas. Son cosas de sentido común (pensaréis alguno) que no deberían hacer falta enseñarse, pero nunca viene mal recordarlas para que las pistas de baile tengan más educación, más cariño, más suavidad, más respeto y eso cree una energía que haga que disfrutemos más de las fiestas a las que vamos.
Desde aquí os invitamos a probar algún día estas cosas que decimos para que veáis cómo el baile que tenéis con la otra persona cambia ya que nuestra pareja estará más relajada, más confiada, más entregada a ti y disfrutando más de este baile que nos tiene locos.
¡Un abrazo kizomberos!
* Foto del Malaga Temptation Festival 2018 realizada por ©albanb photography
